La pregunta del millón, ¿verdad?

¿A quién no le gustaría tomar decisiones acertadas? O al menos asegurar un alto porcentaje de saber cuál es el camino a tomar.

Es muy probable que te haya pasado que ante la toma de una decisión no sabes cuál tomar, al no saber cuál será el resultado final.

Para que tengas más seguridad ante la disyuntiva que supone tomar una decisión te propongo 5 maneras de afrontar esta situación, según las alternativas que tengas delante de ti podrás beneficiarte de estas propuestas.

Toma de decisiones

Las personas, en nuestro día a día, mantenemos una constante: elegimos.  Elegimos  a qué hora poner el despertador, qué ropa me voy a poner hoy, dónde voy a ir de vacaciones, qué medio de transporte usar para ir al trabajo, qué actitud adoptar ante un compañero, un jefe, un colaborador. Es este proceso de elección permanente lo que llamamos “toma de decisiones”.

Ahora la cuestión es: ¿hay alguna fórmula que nos permita estar seguros de haber tomado una buena decisión? Lamentablemente no la hay, cada vez que decidimos corremos el riesgo de equivocarnos.

5 Recursos para la toma de decisiones

Sin embargo y afortunadamente, contamos con al menos 5 recursos que te van a permitir tomar decisiones minimizando el riesgo de error.

1º.- VALORES

Teniendo presentes a nuestros valores como la guía de aquello que es realmente importante para nosotros, y de aquello que juzgamos como bueno o malo para nosotros, nos conducirá a tomar las mejores decisiones, las que nos evitarán cometer muchos errores y tener arrepentimientos de haber hecho otra cosa diferente.

Cuando tienes tus valores alineados con tus decisiones y propósitos alcanzar tus metas es una tarea más fácil.

2º.- EMOCIONES.

¿Qué sientes cuándo tomas la decisión? Identifica que emoción se despierta en ti cuándo ya has decidido que vas a hacer, seguridad, confianza, o por el contrario miedo ante lo desconocido.

Identificar que emoción sientes si es positiva o negativa te ayudará a saber si está alineada a tus valores.

3º.- CONSECUENCIAS.

Ten claro que cualquier decisión que tomes tendrá consecuencias, hasta que no tomas esa decisión y la pongas en prácticas no sabrás cuál serán estas.

Así que adelante con lo que hayas decidido, conforme vaya sucediendo esas consecuencias podrás ir ajustando los siguientes pasos a dar para que te acerquen al mejor resultado posible.

Ten en cuenta que NO es lo mismo tomar una decisión que acertar con ella.

4º.- ANALIZAR ventajas/ desventajas que podrás tener.

Toma papel y lápiz  y haz dos columnas, en una de ellas anota los beneficios que podrá tener tus decisiones y en la otra columna los contras que quizás puedas encontrar.

Este ejercicio te dará una visión más clara de si la decisión a tomar tiene mas ventajas que desventajas y quizás prever algún inconveniente que de otro modo no hubieras tenido en cuenta.

5º.- RESPONSABILIDAD.

Se responsable de la decisión que tomes, quién va a decidir que es lo que conecta mejor contigo, qué es lo que te hará feliz y que es aquello que está alineado con tu valores vas a ser tú mismo.

Para ello ten en cuenta los pasos anteriores y no dejes que otros te “decidan” por ti. Y te digan qué es lo mejor para ti.

No permitas la culpa si la decisión tomada no ha reportado los beneficios que buscabas con ella, quédate con los aprendizajes obtenidos, y sigue apostando por aquello que a conecta contigo, no con otros.

Quizás te sirva:

“Unas veces se gana otras veces se aprende” 

¡Ha llegado el momento de tomar una decisión!

¿Qué pasos va a tener en cuenta la próxima vez que tomes una decisión?

 

 

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